Yo, Aroa, pasé años trabajando como teleoperadora mientras soñaba con hacer algo diferente.
Alba llevaba más de una década trabajando en artes gráficas mientras su parte más creativa pedía salir.
La vida nos dio unas cuantas hostias por el camino y, en 2020, en plena pandemia, decidimos probar qué pasaba si juntábamos todo lo que sabíamos.
Alquilamos un estudio de apenas 10 m² en Cangas do Morrazo y nació Lalola.
Empezamos haciendo prácticamente de todo.
Hasta que descubrimos algo que cambiaría nuestra forma de entender las marcas:

UNA MARCA PUEDE HACER TU MUNDO MUCHO MÁS GRANDE.
Desde aquel pequeño estudio conseguimos trabajar con referentes del mercado hispanohablante, crear marcas al otro lado del océano, conversar en nuestro podcast con mujeres como Vega, llamar a la puerta de grandes marcas para proponerles hacer cosas juntas y llenar un evento creado desde cero en nuestro propio pueblo.
Todo siendo dos. Todo desde Cangas.
Nuestra marca llevó nuestras ideas mucho más lejos de lo que nuestro tamaño, nuestra ubicación o nuestros recursos parecían permitir.
Y eso nos enseñó algo:
cuando sabes qué tienes para aportar, construyes una marca alrededor y te atreves a llevarla al mundo, empiezan a aparecer posibilidades que antes ni siquiera podías ver.